El trabajo y el trabajador nocturno
El artículo 36.1 del Estatuto de los Trabajadores (ET en adelante) califica de trabajo nocturno el ejecutado entre las diez de la noche y las seis de la mañana. La duración de este período nocturno es un mínimo de derecho necesario, es decir, se puede ampliar pero nunca reducir por convenio colectivo o contrato de trabajo. La fijación del mismo es una norma de derecho necesario absoluto, es decir, no podrá desplazarse, siendo el período nocturno siempre el realizado entre las diez de la noche y las seis de la mañana.
Una prohibición que establece el ET (artículo 6.2) es que los menores de dieciocho años no podrán trabajar en período nocturno.
El empresario tiene la obligación de adoptar determinadas medidas, entre las que se incluyen la no realización de trabajo nocturno, cuando la empresa valore que puedan darse efectos negativos para la salud de las trabajadoras embarazadas o en situación de parto reciente. No se trata de que a la trabajadora embarazada se le prohíba trabajar en horario nocturno, sino que si trabajando en el mismo se derivan efectos negativos sobre ella o el feto, el empresario deberá adoptar las medidas necesarias para que la trabajadora no preste servicios en ese horario.
Una obligación que se impone al empresario es que informe a la autoridad laboral cuando recurra regularmente al trabajo nocturno, incurriendo en infracción grave si incumpliera este deber. La finalidad de esta obligación es que la autoridad laboral, por medio de la Inspección de trabajo, pueda vigilar el cumplimiento de la ley sobre trabajo nocturno.
Podemos preguntarnos aquí ¿Cuándo se entiende que el empresario recurre regularmente al trabajo nocturno? Pues cuando se produzca alguna de estas dos circunstancias: cuando en la empresa exista al menos un trabajador que tenga la consideración de trabajador nocturno; o si, recurriendo, aunque sea en una parte mínima al horario nocturno, se tienen contratados a trabajadores menores de dieciocho años.
El ET prevé la compensación del trabajo nocturno en base a las horas trabajadas en ese período, independientemente del trabajador que las realiza, ya sea este nocturno o no. El trabajo nocturno tendrá una retribución específica que vendrá determinada en los convenios colectivos, salvo que el salario se fije atendiendo a que el trabajo sea nocturno por su propia naturaleza o se acuerde la compensación por descansos. El ET fija tres sistemas de compensación del trabajo nocturno:
- Retribución específica: tenemos el denominado plus de nocturnidad que tiene la finalidad de resarcir al trabajador por el trabajo prestado en condiciones de mayor penosidad, por los transtornos e incomodidades que causa el trabajo nocturno o como ha dicho la jurisprudencia . Este plus de nocturnidad va a compensar solamente (salvo pacto en contrario) las horas trabajadas en período nocturno, aunque el trabajador que las realice no sea nocturno. El ET no fija esa retribución específica, sino que se remite al convenio colectivo para su concreción. Si el convenio colectivo no dice nada, deberemos acudir a los acuerdos colectivos de empresa, pactos individuales o a las costumbre del sector o empresa. Una idea importante a destacar es que este plus de nocturnidad es un complemento salarial no consolidable, de modo que si al trabajador se le modifica el horario, perderá el derecho al plus.
- Compensación del trabajo nocturno con descanso: por convenio colectivo o contrato de trabajo se puede acordar la compensación del trabajo nocturno por descanso. Esta compensación comporta una reducción de la jornada manteniendo el mismo salario que para los trabajadores que no presten servicios en período nocturno.
- Trabajo nocturno por naturaleza: el plus de nocturnidad no procederá si el salario se establece ateniendo a que el trabajo es nocturno por naturaleza. Se debe considerar esta exigencia en abstracto, ya que no existen trabajos nocturnos por naturaleza en sí mismos considerados, atendiéndose al común sentir social, a las circunstancias de tiempo en que se desarrollan normalmente, que lo caracteriza y distingue.
Tal y como dice el artículo 36.1.3 del ET, es trabajador nocturno tanto aquel que realice normalmente en el período nocturno una parte no inferior a tres horas de su jornada diaria de trabajo, como aquel que se prevea que puede realizar en tal período una parte no inferior a un tercio de su jornada de trabajo anual.
Vemos como el precepto da cabida tanto a trabajadores que de forma normal prestan servicios en horario nocturno, sin necesidad de que toda su jornada sea nocturna, como a trabajadores a turnos que al menos un tercio de su jornada sea nocturna.
Estas duraciones citadas son mínimos de derecho necesario y, por tanto, mejorables por convenio colectivo o contrato individual.
El término normalmente he de decir que adolece de imprecisión. El ET no exige al trabajador trabajar todos los días laborales un mínimo de tres horas en el período nocturno para que sea considerado como trabajador nocturno. Es decir, el trabajador podría trabajar todos los días un mínimo de tres horas en período nocturno o bien podría trabajar en ese período unos días determinados. La normalidad la encontramos conjugando ambas consideraciones, esto es, si un trabajador trabaja algunos días un mínimo de tres horas en período nocturno y otros no, si en cómputo anual supera un tercio de su jornada en ese período, afirmaremos que el trabajador tendrá la consideración de nocturno. Si, por el contrario, no alcanza ese tercio no podrá considerarse al trabajador como nocturno, por cuanto no presta trabajo en ese período.
Como regla general, los trabajadores nocturnos no podrán realizar horas extraordinarias, salvo para prevenir o reparar siniestros u otros daños extraordinarios y urgentes.
Para finalizar, el artículo 36.4.1 del ET establece una regla común a los trabajadores nocturnos y a turnos. En concreto, se debe procurar que estos trabajadores gocen de un nivel de protección en materia de salud y seguridad en el trabajo adaptado a la naturaleza de su trabajo, así como proporcionarles unos servicios de protección y prevención apropiados y equivalentes a los de los restantes trabajadores de la empresa.
Junto a esta regla común, el artículo 36.4.2 del ET contiene dos reglas específicas para los trabajadores nocturnos:
- El empresario debe garantizar a los trabajadores nocturnos una evaluación gratuita de su salud, antes de adscribirlo a este tipo de horario y después a intervalos regulares.
- Los trabajadores nocturnos tienen derecho a ser destinados a un puesto de trabajo diurno que exista en la empresa, y para el que sean profesionalmente aptos, cuando se les observen problemas de salud derivados del trabajo nocturno. Derecho que puede consistir en un simple cambio de horario o puede llevar anejo un cambio de funciones.
Este derecho de cambio no es absoluto ni automático, sino que se condiciona a que el puesto de trabajo exista y que el trabajador sea apto para el mismo. Si el puesto vacante existe, el trabajador tendrá derecho a ocuparlo, salvo que entre en conflicto con otro trabajador con igual o mejor derecho. En estos casos, se debe ponderar que trabajador tiene mejor derecho para ocupar ese puesto. Si existen varios puestos, será el empresario quién decida cual ubica al trabajador. Incluso si esos puestos estuviesen en centros de trabajo de localidad distinta podría dar lugar a un supuesto de movilidad geográfica. Si el puesto no existe, no existe la obligación de crearlo, manteniendo el trabajador una expectativa de derecho. Si en el futuro se crea el puesto (o se permuta con otro trabajador) y subsisten los problemas de salud, el derecho reaparecerá. Si sigue sin crearse y los problemas de salud se agravan, podrá suspenderse el contrato de trabajo por incapacidad temporal o podrá extinguirse el contrato por ineptitud del trabajador.













Ángel Ureña Martín


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